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La Consejería de Medio Ambiente apuesta por las motos eléctricas
El Plan BioBike, incluido en el Programa Cero Co2 de mitigación de los efectos del cambio climático en Cantabria, es una iniciativa de movilidad sostenible de la Consejería de Medio Ambiente que dirige Francisco Martín, cuyo objetivo es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas del crecimiento del transporte por carretera, especialmente en los núcleos urbanos. La Consejería de Medio Ambiente destinará un millón de euros al desarrollo de este proyecto.
Esta actuación, pionera en la promoción en la comunidad autónoma de un modelo de movilidad sostenible basado en el uso de vehículos ecológicos, pretende, de esta manera, fomentar un cambio cultural entre los ciudadanos, comenzando por el sector institucional, con el objetivo de facilitar la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de Cantabria.
Una vez iniciada la ronda de contactos con los Ayuntamientos de la comunidad autónoma que cuentan con Policía Local, la Consejería de Medio Ambiente presentará el plan de fomento del uso de las motocicletas eléctricas al sector profesional de la comunidad autónoma, centrándose especialmente en empresas de distribución y mensajería, así como en concesionarios y talleres de motocicletas.
Así, el 'Plan BioBike: la sostenibilidad como motor', continuará la labor comenzada por la Consejería de Medio Ambiente con la puesta en marcha de actuaciones como el plan de fomento del uso de biodiésel, las subvenciones para la compra de electrodomésticos eficientes o el reparto gratuito de bombillas de bajo consumo.
El Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE), dependiente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, y GENERCAN, la sociedad de gestión energética de Cantabria dependiente de la Consejería de Industria y Desarrollo Tecnológico, colaborarán con Medio Ambiente en el desarrollo del Plan BioBike: la sostenibilidad como motor.
Motocicletas eléctricas
Con el Plan BioBike la sostenibilidad como motor fomentará el uso y adquisición de tres modelos de motocicletas eléctricas, de 1.500 watios, equivalentes a la de 50 c.c.; de 3.500 watios, similar a una de 80 c.c., y de 20.000 watios, equivalente a una motocicleta de 400 c.c.
Las baterías de estos vehículos tienen una autonomía de entre 60 y 150 kilómetros y una duración aproximada de 10 años.
Entre las principales ventajas de estas motocicletas eléctricas destaca el hecho de que no emiten dióxido de carbono, ya que al utilizar la electricidad como fuente de alimentación no es necesaria la quema de combustibles fósiles. Esta característica permite mejorar la calidad de la atmósfera en los núcleos urbanos.
Por otra parte, los vehículos eléctricos son más silenciosos y tienen costes de mantenimiento más bajos.
Comillas, Reinosa, Reocín y Santander harán demostraciones prácticas del funcionamiento de estas motocicletas eléctricas.